Prólogo
Encontrar una palabra que nombre lo anónimo es función tanto de la poesía como de los apodos[1]. Yudica [2] era mi apodo de niño cuando el Ernesto de mi nombre, evidentemente, no me nombraba la infancia. Junto a la adolescencia alcancé mi nombre y el apodo se me fue acompañando al Yudica que fui.
(Todavía hoy, hay vecinos de Cdad. de Nieva que me homenajean aquel niño con un Yudica en el saludo.)
Que su primera carta, luego de un silencio[3] de años, me recordara el niño me obligó a contestarle contándole sobre su adulto.
Iniciamos así, una correspondencia que no interrumpimos hasta el día de hoy y que sirve como testimonio de nuestros pasos por esta vida.
(Acabo de enviarle por e-mail el texto que cierra este libro. A su respuesta, como siempre, la espero por debajo de mi puerta en sobre blanco, cuadrado, estampillado, sellado y manuscrito).
[1] Luis Wayar supo, antes que nadie, esta compartida vocación bautismal. Para el, poeta y amigo. este recuerdo.
[2] Yudica José Luis de nombre, piojo de apodo, Rosario, Santa Fe, 1937. Futbolista y director técnico. Debutó como puntero izquierdo a los 17 años en Newell’s Old Boys, luego jugó en Boca Juniors (De allí el apodo a pesar de mi corazón racinguista) y Vélez Sarfield, actuando desde 1968 en el fútbol colombiano. Desde 1974 hasta 1978 tuvo la dirección técnica de nuestro Altos Hornos Zapla en su paso por la primera división del fútbol de profesionales de nuestro país.
[3] El silencio es tiempo descalzo.
(Todavía hoy, hay vecinos de Cdad. de Nieva que me homenajean aquel niño con un Yudica en el saludo.)
Que su primera carta, luego de un silencio[3] de años, me recordara el niño me obligó a contestarle contándole sobre su adulto.
Iniciamos así, una correspondencia que no interrumpimos hasta el día de hoy y que sirve como testimonio de nuestros pasos por esta vida.
(Acabo de enviarle por e-mail el texto que cierra este libro. A su respuesta, como siempre, la espero por debajo de mi puerta en sobre blanco, cuadrado, estampillado, sellado y manuscrito).
[1] Luis Wayar supo, antes que nadie, esta compartida vocación bautismal. Para el, poeta y amigo. este recuerdo.
[2] Yudica José Luis de nombre, piojo de apodo, Rosario, Santa Fe, 1937. Futbolista y director técnico. Debutó como puntero izquierdo a los 17 años en Newell’s Old Boys, luego jugó en Boca Juniors (De allí el apodo a pesar de mi corazón racinguista) y Vélez Sarfield, actuando desde 1968 en el fútbol colombiano. Desde 1974 hasta 1978 tuvo la dirección técnica de nuestro Altos Hornos Zapla en su paso por la primera división del fútbol de profesionales de nuestro país.
[3] El silencio es tiempo descalzo.

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