cuatro cartas de un puntero izquierdo

Primer Premio en Poesía del Concurso dela Dirección Municipal de Cultura y de la Sociedad de Escritores de Jujuy - Año 2.004

1.28.2006

Carta 1

De Yudica para Ernesto

Cdad. de Nieva – 1963

Ernesto:

Esperé que cumplieras mis cincuenta para enviarme estas líneas con noticias tuyas de hace tanto tiempo atrás.

Todos los días, frente al espejo del dormitorio, practico diferentes caras de sorpresa imaginándome la nuestra al recibirlas. No es fácil decidirme por alguna. (Tengo miedo que el asombro sea gesto permitido solamente a este Yudica que nos mira).

De todas maneras, aquí están estos intentos por recordarnos de adultos en este niño que compartimos.

Yudica





Sobremesa con nuestra madre


Sin secarse las manos

(Era de nuestro padre
el último vaso
que levantaba
antes de la siesta)

sopló el fósforo
con el humo
de su cigarrillo
y se puso
una sonrisa a mirarme
este recuerdo.





Quería una selva en mi patio


Jamás un rugido
en treinta y ocho
macetas

Jamás
un aliento a serpientes
sobre las baldosas
recién lampaceadas
ni
furiosas tormentas
en su cielo
encapotado de parra

(El esfuerzo
por un corazón despavorido
me agotaba)





Tierra tragame
(La verdadera historia del barro contada por nuestro padre)

Durante siglos,
el agua
anduvo presumiendo con su anécdota preferida
(No había charco de mas de diez litros que no la repitiera)

“Unos pies descalzos, decía, me caminaron como tierra,
hace tiempo, lejos...”

Hasta que un incrédulo,
cuando no,
(Sin incrédulos ninguna historia sería fantástica)
le pidió pruebas de semejante maravilla.

Sin huellas que mostrar
ni argumento que la mantuviera a flote,
el agua
sintiéndose ahogada,
exclamó:
“Tierra, tragáme”
(La rapidez con la que fue satisfecho
su deseo
no sorprendió al agua en ningún momento
ya que ella venía sospechando,
aquella inmensa masa sólida,
una intensa ansiedad por recibirla
en el seno de su sed)

Iniciaron así, sin proponérselo
la, ahora famosa, colaboración interdisciplinaria,
logrando,
como resultado,
un híbrido de baja tecnología
que nos permitió
contar con el primer registro de caminantes
y que, con el tiempo,
(en homenaje a la sencillez de su elaboración)
se conoce,
simplemente,
como barro.





Cuando mi madre teje yo escucho un bandoneón

Siguiendo
la coreografía
de sus dedos con agujas
puedo imaginarme
la música
que ella se escucha
tejiendo en silencio

(Lo que bailamos
de un bandoneón,pregunto,
son músicas de tejer?)





Blancos de guardapolvos y brillosos de gomina

Temprano
y parados
(aquella mañana)
ante el orden
de las escaleras
recién inauguradas,
le juramos
fidelidad eterna
al desorden del sendero.





“Cobra” era la pomada de mis zapatos

Luego
de la angustia
(en cada paso
pisaba
brillos de víbora)
era
el alivio.

(Como todos los lunes
encontraba a mi gente
esperándome en la escuela)





En segundo grado comprendí lo mágico de la escritura

En
mi árvol
no escuchaba
al árbol
que nombraba

(La ortografía
es un compendio de ritos
a cumplir)





En clases de dibujo confirmé nuestra vocación literaria

Dibujar un pájaro,
para mi mano,
era escribir
la palabra pájaro
en una hoja en blanco.



Decime, nos perdonó la academia aquella agachada?

Te cuento,
recién de madrugada dejó de llover
sobre el césped del cilindro de Avellaneda
(Que siempre con gloria pisaba camino a la escuela)

Desde
la esquina del banderín
(de obras sanitarias)
el sol,
se me venía como un corner.

Estando solo en el área,
preparé el frentazo.
(Me conmovió el silencio de la Imperial)
y
lo dejé pasar.

(Antes que el habitual túnel de rejas verdes
me tragara para cantar “Alta en el cielo...”,
te acordás?)

Hablé con la tribuna:

“Muchachos, les dije disculpándome,
no jódan, che!
nadie cabecea sin dolor
una número cinco mojada”.





En la plaza y de noche aprendí a silbar

No habían
talleres de silbido
en la escuela
y
el aire
era
cosa de todos los días
en mi barrio.

(Todavía hoy,
cuando no silbo
respiro con culpa)





Los bañaderos del río chico

Con piedras
apiladas
contra la corriente
hacíamos profundo
lo inevitable
durante
toda una siesta de verano.

(Eran mis primeros esfuerzos
con la poesía)





De noche nuestro padre escuchaba perros peronistas

“El
de ladrido bailable,
escuchan?
Pura demagogia!”,
remataba indignado

(y aumentaba el volumen
de “Las dos carátulas”)





Antes de los transistores, las paredes hablaban


(Ni
en el río
ni
en la cancha
ni
en la plaza)

Para sonar,
en mi barrio,
toda radio
dependía
de una pared
que hablara.

(Con los graffitis, hoy
el milagro
no necesita enchufes,
necesita pintura)

(como antes de la radio)

1.26.2006

Carta 2

De Ernesto para Yudica

Chijra – 2003

Yudica:

Tu adulto recibió mi niño que enviaste por correo. Cómo supiste la dirección donde podías encontrarte? (Seguiste la línea de mis garabatos en tu cuaderno?)

El barrio tuyo que ahora te cuento, es mío. (Yo si puedo imaginar nuestra sorpresa en tu cara. Mi ventaja son cuatro hijos tuyos que tuvimos en estos años de silencio. Hay gestos en ellos que vienen de un espejo con Yudica mirándose mi niño).

Ernesto



Tus sueños solo cuentan conmigo

Tanto
los respeto
que
jamás trabajaría
para concretarlos.


Los graffitis de hoy en nuestro barrio

(Esquina del cyber, frente a la plaza)

Salvo la gente,
todo en la quebrada
es patrimonio de la humanidad.

(Puerta del colegio secundario)

Contra el sida,
el blindaje del deseo.
(Sin ganas, jamás!)

(Sobre el pavimento, frente a la iglesia)

Yo no me suicido
¡Hijos de puta!
(No soy obediente)

(Plaza Martín Raúl Galán)

Un poema
es la única buena noticia
que espero del día.

(Pared de la panadería frente a la plaza)

Se acuerdan
cuando ser felices
era posible?

La playa del Río Grande es un blues en San Salvador
(Se ruega leerlo escuchándose la voz de Tom Waits)

(Madrugada del domingo 10 de agosto de 2003 en el puente San Martín. Ciudad de San Salvador)

Costillas
sin vaca

Manubrio
sin bici

Amanece
y mi ojo oyente
es testigo de un pincel
(Los primeros amarillos dicen “Comodín” en rojo)

En la playa
lo que moja es camino
(como en toda desnudez)

Bastaría una piedra
en el centro del agua
para saber
cuántos pedazos
hacen un río?

Una mujer silba en el frío del puente.
(Tibiezas así me abrigan)

Las piedras,
como las ves,
tuvieron una infancia
de arenas nómadas
(Estas adultas sedentarias
anduvieron a voluntad de los vientos)

En chalas de choclos
suenan aplausos
por cada viento que las sopla

Hay
un corcho
entre las piedras
y unas flores de papel
irritadas por el sol.

Puro huesos
una sombrilla
y en el agua
un cigarrillo

Cáscaras de sandías
bebidas
(hay plantas de aguas potables
que brotan
de semillas negras)

La isla que flota es nariz?

Una mujer embarazada
desde el puente
está hablándonos
(su cintura es palabra)

Arden
cartones de cajas
(una caja de cartón es todo
lo envuelto
con la parte más áspera
de la palabra papel)
y en oscuras humaredas
el aire
sostiene todo el peso
de las sombras del fuego.

Una gomilla
(en la vereda del puente)
es la humildad
en redonda arquitectura
(Su ambición crece
solo para abrazar)

Vuelan virutas
como plumas de madera,
y una zapatilla cuelga de los cables.

Bajo el agua hay náufragos
de cabellos verdes
(Llegaron los vientos al fondo de los ríos?)

Las arañas de la lluvia
tejen un día nublado

Todo lo que cae de un aliento
a gusanos,
para la nariz del carancho,
es perro muerto.
(Las moscas esperan del asco
una vida diferente?)

Me mojo de mi
(Hace calor)
y me recuerdo de agua.

Sopla viento,
nadie sospecha de los cables
(De un viento hacen dos
pasándolo a degüello)

Vacíos de gente
los envases de unos pantalones,
pañales regados
en sus macetas de plástico,
una estaca de madera
(Si no florece es puñalada)
y una mochila con Maradona
a todo color.

Ya hay paraguas en el puente.
todos abiertos y mirando
con brillos de ojos negros.

La única razón
para que llueva
sobre un río
es
que los cielos sólo navegan
(a salvo de naufragios)
aguas que flotan.

Vuelan plumas
como virutas de gallinas

Esta lluvia sobre los árboles
tiene sus maderas de ser
(Mañana sus aguas serán verdes
y darán sombra)

Rojos de brillos unos plásticos
en la orilla
(apenas las luces,
del prostíbulo aquel,
alcanzaron las piedras?)

Pero!
en ese árbol seco,
quien pudo tallar el alarido
de mi próxima pesadilla?

Miro llover hasta saciarme
(De noche solo lloran ojos sin sed)

Bosteándo
un caballo cumple
con su apacheta de caminante.

Son casi las tres de la tarde
y llueve.
Siempre espero la siesta
por un vaso de agua.
(Según mis cálculos, recién
estarían llegándonos los cielos
amanecidos de la quebrada)

Labradores de herrumbres,
bajo el puente
agradecen esta lluvia
a la chapamama
(Obedientes, ocupan
huellas de tormentas
con cultivos de brillos)

1.19.2006

Carta 3

De Yudica para Ernesto




Cdad. de Nieva – 1963


Ernesto:


No me encuentro tu niño en los planos de mi adulto que enviaste.

En qué momento dejamos de crecernos?

En qué momento dejamos de creernos para crecernos así?

Insisto de mi en vos, como podés ver, con croquis de nosotros.

(Dibujos a mano alzada del todo futuro)


Yudica





El de los zancudos del Río Chico no era un milagro

Si!
Caminan
sobre el agua.

Soy testigo!
No como usted!

(Lo del cura era envidia)





A sospechar del cura comencé aquel domingo del sermón en la misa de gallo

Porqué
sería del diablo
mi deseo de mujer desnuda
si
era yo
el que corría
con todos los riesgos
en la tapia de la Margarita
bajo la ducha?


Cuando casi estrenamos el ardor

“Las Delicias”
en nuestro barrio
(cruzando el zanjón)
era una casita de adobes celestes
(junto a la aguada)
con mujeres ofreciéndonos
(bajo penumbra)
unos trompos
de maderas oscuras
que bailaban
(inexplicablemente)
entre sus piernas.

(apeonada olía el sexo del aire)

Desde las ventanas
el deseo
nos alumbraba la distancia.

(Una mujer, pregunto,
siendo lo más lejos en este mundo,
será el lugar donde el diablo
piensa perder el poncho?)

Al irnos, llovía
(eran caballoslos brillos del corral)*





Como garantía, mis artesanías exigían soledad

Cerrándola con llave
a
la puerta del baño
le abría un ojo
sobre las siestas del pasillo

(Mis manos, mojadas de olvido,
eran de perder el paso
cuando saltaba la púa)




Las cinco mujeres con las que debí acostarme de niño para no crecer como adulto

La madre de Luis
cuando volvía de tomar sol
en sandalias de cuero marrón.

(Sus talones pisando las baldosas,
en aquella galería de macetas rojas,
por un segundo se hacían blancos
y en el aire, otra vez,
se llenaban de piel tostada.)1

La señora que barría la iglesia
todas las siestas
en las que el cura nos prestaba la canchita.

(Se agitaba a medida que avanzaba por el patio,
cuando lograba un solo montón de hojas y polvo,
sus pechos tenían un respiro
y la blusita se le mojaba)2

La vendedora de la tienda
donde mi madre compró mi primer Far-West

(No fue la mano, me estremeció el calor
de esa mano
en mi cintura al tomarme el talle)

Con esa temperatura escribió la factura
que debió arder, y no lo hizo)3

La señora de nuca con vellitos
brillando en el colectivo

(Se bajó en la rotonda
pero la luz del puente a esa hora
fue suficiente para dejarme en la boca
un gusto que debía confirmar
en cuanta cosa se le pareciera)4

La niñita
que todas las mañanas, temprano
compraba pan para los Benítez

(Chocamos en la puerta de la panadería
una mañana que, sin desayunar,
yo corría hacia la escuela
y pude olerla.
Comprendí
que aquel aroma a pan fresco
era ella que respiraba)5


Festejábamos el día del niño en el patio de la iglesia

Era redondo
el cielo
que miraba
en el chocolate
de mi taza
cuando
pasaron volando
(vi sus sombras naufragar)
dos palomas
del cura.

Y
me las bebí
de a sorbos,
calientes y sin azúcar.

(el secreto,
ningún pecado es mortal)





Mi vecina con ruleros bajo el secador de la siesta

Cosechar
un
rubio ondulado
exige
la ordenada ventilación
de sus almácigos
morochos





Las tormentas, en nuestro barrio, hacen justicia

Cada reflejo
tiene
un charco
del tamaño de su esfuerzo.





En nuestro barrio vi cosas que no podía contar

Frente a nuestra casa,
los árboles
de la plaza
hacían niños
con la siesta.

(Ahí,
delante de mi madre)





Era una Singer la máquina de escribir de nuestra madre

Trabaja siempre
siguiendo el hilo de la historia
que cose

Las situaciones que dibuja
obedecen
a la silueta de personajes
que desconoce por completo
(Jamás
pregunta por sus orígenes,
ni mucho menos
por sus destinos)

Solo se preocupa
por evitar que se les vea el ruedo
(que tanto desprestigia
cualquier trabajo de sastrería)

Por eso mastica cada frase,
deletreándola,
haciendo costura con las fronteras
que las separaban
y
festejándolo con alegrías de rompecabezas
resuelto

(Mientras,
sus tijeras de buena narradora
atienden hilos sueltos
y retazos
que no hacen a la salud de su prosa)*





Brillan bichos en la noche del foco

Flotan
como chapitas
de Coca
en
el espeso asfalto
de la esquina.





En la pileta del parque me rechazan por monárquico

Unas
plebeyas humedades
tendidas a mis pies
me impidieron
compartir las aguas
de
la democracia municipal.





Me compraron una birome

En 1963
pisé ruta
por
primera vez
con
tanque lleno

(Ese viaje
sería mi vida)





Siendo jujeño todo niño debe participar de los festejos por el éxodo

Todos los agostos
de cada año
(inevitablemente)
regresaba espantado
a
nuestra casa que ardía
y
me apuraba
para alcanzar a mis padres
que ya doblaban
(cargando unos pocos bultos)
la esquina hacia las escaleras,
por última vez*





Es mi vecina regando su jardín

Como siempre,
dejará mal cerrados
los grifos del jazmín
que gotearán toda la noche
y mañana, la esquina
será un charco
que ahoga

(Con las flores,
la sed
dejó de ser
la única interpretación
sobre las intenciones
del agua)





También hay lombrices en el jardín de mi vecina

“Sin árbol,
las raíces
no descansan”
gusta repetir

(A modo de justificación)





Escucho a mi vecina barriendo

No hay vereda
que detenga
la música
de una escoba

(De las baldosas
escucha letra
para su canción)





Mi vecina tiene esponjas en el baño

Empuñan
sus manos
las únicas espumas
en
este mundo
con destino de piel.





Una olla de sopa es todo lo que mi vecina sabe de música sinfónica

“Lo
que suena
como
humito blanco
en un plato
de cabellos de ángel,
escúche!
son las cuerdas”

(murmura bajito
para no interrumpir)


* “Una balada para Chet Baker con mandíbula destruida y trompeta a media luz”. (Manuscrito de Ernesto agregado a la carta de Yudica)
1 Ese es el ritmo que todavía festejo en cuanta oportunidad de mujer tengo.
2 Todavía me moja aquella humedad siempre que toco unos pechos dándose un respiro .
3 Desde entonces, los talles de mi cintura crecieron como las temperaturas en las manos que lo medían.
4 Fracasé. A pesar de los intentos. Jamás conseguí aquel puente, ni esa luz. No tuve suerte.
5 En cada respiración que se me acerca, mi nariz se esfuerza hasta aquel pan fresco.
* FM
88; 92; 96; 100; 104; 108 Mhz.
(midiendo
los talles del silencio
un dial
es herramienta de sastrería)
(Manuscrito de Ernesto en un margen de la carta)
* Desde entonces,
solo festejo años sin agosto (Ernesto, al margen.)

1.08.2006

Carta 4

De Ernesto a Yudica

Chijra – 2003

Yudica:
Solo
te cuento el adulto.
(Tal como nos encontró)
Eso es todo.

(Soy inocente!)

Ernesto

Hoy encontré una mujer como carta bajo mi puerta

Si ella
no lo trae,
jamás sabremos
qué
estamos esperando.





Mirando hoy una fotografía de dama jujeña con amigas

(Yala- 1920)

No me mirés!

(Mirá
si nos vieran
mirándonos?)

Quedáte así,
mirando a tu amiga
que no te mira

(La pobre,
ni se imagina)

Y reíte
seguí riéndote
mucho mucho
(Sos feliz)

Estoy tocando
tu rodilla
(Escuchás tu espanto
bajo la mesa?)

“Qué calor,
Dios mío!”
(Mirá los árboles)

“Ni una brisa.
Es la hora,
claro”
(No me mirés!)

Reíte Reíte

“Otra botella?”
(No te muevas!)

“Tomamos demasiado,
no,
no, gracias”
(Se acabaron las medias)

“Lloverá?”
(Estás temblando!)

“Que vergüenza
esta mesa”
(Oh! Mi amor!
Estamos en piel)

“Los veranos
de antes,
te acordás?”
(Ni un gesto,
nada!)

Reíte Reíte Reíte
(Lo que toco me moja)

Reíte
(Solo para moverte)

Reíte a carcajadas
(No me mirés!)

(No me secaré la mano,
lo juro, mi amor!)*





La fuerza del amor, hoy

La lluvia
caía
por nosotros,
amor

Qué otra música,
pregunto
para dos enamorados
en esa esquina,
que la lluvia
cayendo
en silencio
sin interrumpirnos

Sucediendo
como un detalle
sin tocarnos
a nosotros
dos

Besándonos
bajo la lluvia
que caía
en esa esquina
llena de música
nuestra

La hora!, dijiste
y te fuiste, de repente
bajo la lluvia
que sonaba
acompañándote

Y corrías
lejos de una esquina
sin vos
que te ibas
allá lejos

(Ya
sin música
que te escuchara)

Y la lluvia
que nos lloraba
me mojaba
todo entero de vos
que te fuiste

De aquella esquina
(hace dos sábados, creo)
y todavía, amor
estoy llorando,
llorando
de tos.





Donde voy, mujer, estás
(Poema de amor)

Una
cifra
varias veces millonaria
registrará
(seguramente)
la cantidad de pasos
que di en mi vida
desde aquel primero
hasta
este último
(cincuenta años)
antes
de sentarme a calcular
y
(ya ves!)
aquí estoy
(otra vez!)
en mi estúpido esfuerzo
redondo





No me aman estos prójimos que miro pasar

Son
como yo,
pero,
viven sin vos

(Detestan los privilegios)





Dejé de afeitarme para crecer

Me
buscaba
el niño
en
los mapas
del espejo

(esta barba
es derrota)





Zapping
(hace un cable que el zapping en mi barrio necesita botones)

Click!
(27 – Cha cha cha)

“Las mal cogidas, pregunta Casero,
qué festejan con esa sonrisa
de oreja a oreja
entre sus piernas?”

Click!
(35 – Animal Planet)

...y los verdes ríos
para las serpientes de colmillos venenosos

...y los chatos valles
para el furtivo paso de la corzuela
y el sigilo de los gatos nocturnos

... y las frías montañas
para el silencioso ojo de cóndores
y el menudo masticar de sus víctimas

... y los habladores árboles
para el descanso de los vientos caminantes

... y la seca piedra
para esconder la hierba tierna
y la blanca panza de los gusanos velludos

... y los lagos inquietos
para las luminosas aves de los abismos profundos

... y los desiertos calcinados
para la efímera huella de los extraviados

Click!
(12 – CNN en español)

... y la palabra peligrosa
para los pájaros de picos desdentados

Click!
(38 – Infinito)

Es todo tan sencillamente complicado,
oh! gran abuelo hacedor!

Click!
(59 – Fashion TV)

Salvo
la piel
nada encuentro
de mi talle

Click!
(18 – Cartoon Network)

No podrán
de otra manera sería absurdo,
vencer en pareja batalla
a los erectos senos del ancla tatuada
en el mas duro antebrazo que recuerde
la memoria larga de este mundo

Ellos son billete suficiente
para ingresar a la violenta historia
de los héroes sorprendidos
en ternura
(Senos tatuados con las filosas cenizas
de su nave más ágil)

Que nadie se llame a engaño
al verlo sentado en el umbral
de la sobrada piedra,
porque de noche,
cuando amarra su lengua
al muelle de lo cierto,
él bebe los ojos
de caballos muertos en mil batallas

Allí reside el misterio de la guerra
y su cansancio

A Popeye, el marino
y Olivia, su mujer.

Click!
(37 – National Geographic Channel)

... famosa por la enorme cantidad de grandes árboles
aptos todos para la navegación en altamar...

“Unos pinos altísimos
que podrían albergarme perfectamente
a mi y a mi equipaje que, reduciéndolo,
(si dejo las escopetas y mis botas de alta montaña)
vos podrías caber sin mayores aprietos
y, una vez acomodados, sería tan sencillo remar
que, al poco tiempo, me estarías ayudando
a cruzar los peligrosos acantilados escoceses
y los rápidos de algún fiordo
en lugares siempre lejanos,
todos fríos y peligrosos.

Una vida que al principio parecerá
demasiado agotada
pero luego de algunas noches de tormenta
con altas olas cargadas de hielo,
(cuando dejemos a popa el temido Cabo de Hornos)
podremos mirarnos tiernamente
rodeados por la inmensa paz del mar
en perfecta calma y con el único sol
de testigo
decirnos “te amo” como si todos los peligros
pasados fueran nada más que la película
que necesitábamos para besarnos y llorar
por ser tan felices
y olvidar, de una vez, y para siempre,
la estúpida esquina...”*

Click!
(31 – Telenovelas)

El día es tormentoso
ella acaba de descender, violentamente
de un lujoso carro mal aparcado sobre una
autopista de Caracas.
Bajo la lluvia, grita hacia el conductor
- “De lo mío te ofrezco el olvido”
El conductor, conteniéndose, responde
- “Reclamo lo besado”
- “Es mío!”*

Click!
(Tanda publicitaria)

En primer plano una mano sostiene
un fósforo a punto de ser raspado sobre
la banda áspera de una caja de fósforos “Flame”
Voz en off:
“En cada cabeza
la poesía también
raspa el fuego
que la enciende”

Click!
(27 – Cortos I-Sat)





El propietario

Un amanecer frío y gris ilumina apenas una habitación precaria en un barrio marginal de San Salvador.
La penumbra entra por la única ventana sin vidrio y cae sobre un rostro dormido (indígena, casi anciano).
El personaje se despierta con gestos de dolor.
Se sienta en el camastro y se queja de un dolor en el estómago mientras mira por la ventana el cielo encapotado.
Enciende un calentador para prepararse el mate del desayuno.
Siempre con dolor en el rostro, apaga el calentador sin desayunar.
Toma su campera sucia y raída (en la campera es evidente el logo de la municipalidad de la capital).
Sale de la pieza.
Camina hacia el centro con pasos no muy firmes (sobre la ciudad está amaneciendo.
A favor de la imagen, el personaje podría estar bajando desde Mariano Moreno).
Una playa de estacionamiento desierta. (Desde el rincón mas oscuro, el personaje retira un carro de barrendero con cepillos y escobas).
Comienza a trabajar con evidente dificultad en sus movimientos.
A media mañana (en las calles autos y peatones) el personaje se sienta en el cordón de la vereda y se recuesta, dolorido, sobre el tronco de un árbol (está a punto de desmayarse)
Algunos peatones se acercan y lo rodean.
Los curiosos ayudan a subirlo a un patrullero para llevarlo hacia el hospital.
El patrullero lo traslada.
El personaje ingresa a la guardia del hospital con ayuda de los policías.
Médicos y enfermeras atienden al paciente.
El personaje espera el diagnóstico sentado en una banca de la sala de guardia.
Un médico lo invita a pasar a su consultorio y cierra la puerta.
La cara del médico es de preocupación.
El paciente lo mira sin ninguna expresión.
Luego de un tenso silencio, el médico dice:
“Mi amigo, usted tiene cáncer”
(Silencio) El médico agrega:
“Al estómago”
El paciente no reacciona
El médico insiste
“Entiende lo que le digo?... Cáncer!”
Con evidente esfuerzo el paciente pregunta: “yo, tengo...?”
Contesta el médico:
“Si, mi amigo, así es... lamentablemente”
Responde el paciente:
“Cáncer?... Tengo?”
Contesta el médico:
“No hay dudas, créame. Los estudios que hicimos, confirman...”
Insiste el paciente (hay un brillo de interés en sus ojos): “Mío?”
El médico, desconcertado, contesta:
“Y... si, claro... como le digo, no hay dudas”
El paciente, casi con entusiasmo, “Mío?... y nadie... digo, nadie me lo va a quitar?”
Después de un silencio y con estupor, el médico contesta: “Quitárselo?... pero... quién?”
Paciente, parándose entusiasmado y sin dificultad, dice: “Es mío”
Paciente, desde la puerta, yéndose:
“Gracias!... Por fin!”

* A esto lo conozco, “El otro yo del Dr. Merengue?” pregunta el manuscrito de Yudica en un margen de la carta.
* “A mi me contás Ticonderoga?” se sorprende Yudica.
* Con una voz como para afilar cuchillos, “ El león de Francia”, te acordás?. Comenta Yudica.

1.04.2006

Posdata

Los beneficios de la distancia

Viéndola,
ahora,
(desde
las últimas filas)
comprendo la puesta
que era nuestro barrio
cuando se atardecía
la plaza
del escenario
frente a nuestra casa

(El personaje aquél
del rusito
que se comprometía
a vivir un gran amor,
ése, era el nuestro)